En la actualidad, nuestra televisión es una fusión de contenidos, totalmente heterogénea. Los canales adquieren etiquetas a cada hora, y yo doy cuenta de ello. De pequeño veía como las caricaturas de la tarde se convertían en noticieros y luego en películas de ficción. Es así que ve un panorama en donde no existe un control de las emisiones televisivas siendo los menores las principales víctimas, pues estan expuestos a contenidos de violencia de todo tipo antes esta falta de regulación. Por eso siempre se aviva el debate con las siguientes preguntas: ¿A qué clase de contenidos están expuestos los niños en su crianza?, ¿existe alguna alternativa ante la falta de control de la emisiones de la televisión? Frente a esta realidad, la contundente solución es establecer canales de señal abierta ceñidos a un solo público, por edad y temática. A continuación, presento mis razones: 

En primer lugar, económicamente, representa una ganancia para las casas televisivas de señal abierta. Ante ello, el ejemplo de las emisiones de películas fuera de taquilla resulta propicio. Si bien estas emisiones son herramienta en pro de ganancias con ayuda con la productora fílmica que cede los derechos de autor, con el objetivo de pelear por el raiting, que es la media de espectadores a nivel nacional hacia su canal respectivo, dicho objetivo es la razón por la cual esta también caen, pues tienen una programación tan variada, que busca captar público de toda edad. Entonces, por lo anterior, al tener un compromiso múltiple, en donde a cada canal esta en una competencia, ello también genera una desventaja. Es así, como tener una televisión focalizada ciñéndose en un contenido, aportará a lo canales, la falta de preocupación de caer en número de televidentes, pues tendrá un público fijo.

En segundo lugar, los padres tendrán mayor control y seguridad de los canales. Con esta idea proporcionada se tendrá un previo conocimiento de la programación del canal. Es así, que se podrá hacer más selecta la elección de títulos y, además, interesarse en las preferencias de ellos. En resultado, fortalecerán el vínculo con sus pequeños, generando una crianza más cercana, con transparencia y confianza.

En tercer lugar, de mano con lo anterior, podremos potenciar la educación de nuestros hijos. Si una televisión graduada ofrece temáticas focalizadas, ello también cuenta con  la capacidad de convertir la TV en una herramienta educativa. Por lo tanto, dispondremos de contenidos enteros que impulsan otras facetas del menor, ya sean deportivas, académicas, culturales, etc. En ese sentido, no solo con el menor, pues también podremos promover una cultura televisiva que bloquee la violencia interiorizada y refuerce otros aspectos sociales.

Por todo lo expuesto, reafirmo fuertemente la necesidad de establecer canales focalizados en nuestra televisión. Mi propuesta no significa que noticieros o magazines desaparezcan, sino que corresponderán a un canal respectivo a su contenido, sino ofrecerle un adecuada estructura y orden. Las noticias pierden su propósito si un pequeño es el espectador de tanta violencia a diario. Este modelo otorga grandes beneficios no solo para las familias y empresas, sino también uno para la sociedad, una que ha normalizado e introducido la violencia en el día a día, la cual es fomentada a través de los medios televisivos, llegando hasta el punto de la indiferencia.

Realizado por Johan López y Elias Martinez, parte del equipo de Bitácora Sanmarquina.